viernes, 25 de enero de 2013

"De la Sota es la versión actualizada de la década del '90, el menemismo frívolo, de la corrupción organizada..."

De la sota apela al perfume de carnaval

No es la primera vez que se intenta poner al cuarteto en la grilla festivalera del verano cordobés. De hecho, ha habido experiencias de todo tipo y la música que identifica a Córdoba ha tenido cabida en Jesús María, en Cosquín y en el Festival de Peñas de Villa María, entre otros. Pero sí es la primera vez que se hace en la ciudad de Córdoba, y con una inversión semejante en cuanto a organización y difusión.



En esta oportunidad, el cuarteto festivalero tenía que coincidir con el carnaval, para poder darle la impronta bahiana que quería el gobernador José Manuel de la Sota. Entonces hubo que forzar el calendario, o mejor dicho dejarlo de lado, y se hizo en plena segunda quincena de enero. 
En términos generales, fue un éxito de convocatoria, con multitudes populares que acompañaron los tres días y la garantía de que se vio en todos los rincones del país con la transmisión en vivo y en directo de canales porteños. 
La estrella de los tres días no fue ni la Mona Jiménez, ni el Negro Videla, ni siquiera el recuerdo de Rodrigo. Fue el propio gobernador que no dejó de ser enfocado desde todos los planos y ángulos por las cámaras y que no se cansó de bailar y sonreír. 
Quizá falte pulir un poco la idea de mezclar las plumas y la brillantina bahianas con el cuarteto. Quizá en el futuro, si la experiencia se repite, el evento encuentre una identidad, o quizá no. Pero la cosa era mezclar a Córdoba con la Bahía de todos los Santos, aunque pensando en la provincia de Buenos Aires, donde De la Sota tiene que entrar para poder tener chances en su anhelo presidencial. 
El hecho de que el primer día haya sido destinado a un homenaje a Rodrigo y que la Mona haya quedado para el segundo día, muestra un poco también esa delgada línea de equilibrio: la fiesta en vivo es para los cordobeses; la fiesta mediática es para entrar en Buenos Aires, sobre todo en el Conurbano. 
Además, en el gobierno ya saben que Carlitos Jiménez es impredecible y que en cualquier momento, el tiro sale por la culata, como cuando en plena campaña electoral de Río Cuarto, el año pasado en un festival de música popular pagado por el Estado provincial, le preguntó al candidato peronista Miguel Minardi arriba del escenario: "¿Cómo te llamás vos, Máster?" 
Esta vez, todo estuvo mucho más preparado, tanto que perdió absolutamente la espontaneidad de una fiesta. No sólo con Jiménez, sino con todos los artistas, parecía que la fiesta estaba guionada hasta el último detalle, sobre todo en cuanto a los tributos que cada uno debía hacer al dueño de la fiesta.
Y hasta el dueño de la fiesta se mimetizó con los artistas, ya que se vio al gobernador bailar, cantar, jugar con la espuma loca, sonreír a las cámaras, y hasta cambiar el vestuario en medio de la noche. La primera noche, por ejemplo, empezó con una camisa mangas largas de color azul, y la terminó con una de mangas cortas rayada.

Denuncias.

Como viene ocurriendo desde hace un tiempo, los legisladores más críticos de la gestión provincial están siendo Ricardo Fonseca, del Frente Cívico, y Miguel Nicolás, del radicalismo. Consultado sobre este acontecimiento veraniego, Fonseca dijo que "el gasto originado por el Carnaval de los Cuartetos es otro de los desvaríos de José Manuel de la Sota en su carrera para posicionarse a nivel nacional para 2015". 
"No cuestiono el respeto y la difusión de la música cuartetera que, en definitiva, es parte de la cultura popular, sino el sentido de la oportunidad", aclaró. 
Sin embargo, cuestionó el gasto en una provincia que tiene serios problemas financieros: "Con una deuda de 24 mil millones de pesos, una deuda flotante de 4600 millones de pesos y con proveedores que reclaman permanentemente, hospitales sin insumos y sucios porque no se paga la limpieza, escuelas que no sabemos si van a comenzar las clases, el gasto de este evento que orillará los 20 millones de pesos es, absolutamente, impúdico." 
Además, Fonseca que también es periodista, supo contextualizar este hecho: "Se suma a otros en el mismo sentido: los 900 mil pesos para la obra Zoñando para triunfar cuyo protagonista, la Mole Moli, fue una de las figuras convocadas por De la Sota para adherir a su campaña a gobernador. El apoyo al Rally Dakar; los gastos en otros festivales; la exagerada promoción turística de Córdoba que permitió a la De la Sota viajar a distintas provincias vendiendo su candidatura presidencial, suman a los 500 millones gastados en publicidad el año anterior. Pero, además, no se condice un gasto de esta naturaleza cuando le ha exigido a la sociedad y a los empresarios un esfuerzo supremo con el incremento de impuestos que afectan el bolsillo de los ciudadanos y elevan el costo Córdoba por el impacto de Ingresos Brutos. La Tasa Vial es otro golpe a la exacción de los recursos de los cordobeses. Para estimar este arrebato basta considerar que se pretende recaudar 517 millones de pesos y en el año 2012, reitero, se gastó 500 millones en publicidad." 

"De la Sota es la versión actualizada de la década del '90, el menemismo frívolo, de la corrupción organizada y de una campaña nacional que pagan todos los mediterráneos. La gente disfrutó, pero en esa sensación iba incluida el costo: cada uno de los que participó lo hizo a través de la Tasa Vial, el diferimiento del pago de los aumentos a jubilados, del impuesto inmobiliario.
De la Sota vive el desenfreno de su ambición, pero no entiende que Córdoba es una gran casa de lata a la que el gobernador le pone un Mercedes Benz en la puerta. Irrisorio", concluyó Fonseca.
En tanto, Nicolás tomó la posta desde el radicalismo: "No es verdad lo que dice el gobernador que esto está enmarcada en las políticas de promoción turística de la provincia. El turismo se promociona durante el año, y esto fue armado en este último mes con la única intención de poner a de la Sota en los medios por necesidad de su campaña presidencial". 
Nicolás también contextualizó el Carnaval Cuartetero en la línea de gestión delasotista: "Durante el año, De la Sota gastó millones de pesos publicitando el boleto educativo en el resto del país. ¿Para qué?, si los estudiantes que usan el boleto viven aquí, no en otras provincias. La intención era promocionar su figura. Si de verdad les preocupa el turismo, que averigüen qué opinan los que vienen a Córdoba a pasear y cargan la nafta más cara del país por el impuestazo a los combustibles." 
El legislador marcó una diferencia con el ejecutivo municipal a cargo del viceintendente Marcelo Cossar, que declaró de interés municipal el Carnaval de los Cuartetos. Incluso, Cossar participó del mismo. 
Nicolás, en cambio, se preguntó "¿Cuánto costó esto, qué ley autoriza la sponsorización, qué auspiciantes hay?, porque yo la única publicidad que vi fue la de De la Sota. ¿Quién pagó esa publicidad, el PJ?" Y, finalmente, se respondió: "De la Sota ha tomado su gestión como comité de campaña. Hace lo que necesita su alocada candidatura presidencial y no lo que necesita Córdoba.
Durante los años ’90, en el gobierno de Carlos Saúl Menem, se reforzó la relación del actual gobernador con el estado de Bahía, uno de los más hermosos y auténticos del Brasil. Y sede del "Carnaval da Rúa" (carnaval de calle), que es el que utiliza los tríos eléctricos y que inspira el Carnaval Cuartetero. 
En esa década por esencia neoliberal tanto en Brasil como en Argentina, durante su estadía en Brasilia, De la Sota trabó una fuerte amistad con Antonio Carlos Magalhaes, uno de los por entonces hombre fuerte del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Hay que recordar que Cardoso había dejado muy atrás su imagen de intelectual de izquierda, o por lo menos de latinoamericano comprometido que había profundizado por ejemplo en la Teoría de la Dependencia. En los '90, FH (como se lo conoce al ex presidente brasileño) se había entregado de cuerpo y alma a los dictados del Consenso de Washington. Y Antonio Carlos Magalhaes era uno de sus pilares. 
En realidad, Magalhaes venía siendo un actor importante de la política brasileña desde hacía por lo menos 30 años. Acompañó el golpe de Estado que en 1964 derrocó a Joao Gulart, y luego fue funcional a la dictadura cívico militar que duró hasta 1985. Tan es así que algunos le llaman en el nordeste "el Pinochet de Bahía".
Varias veces gobernador del Estado de Bahía, en esos años era el presidente del Congreso, y más que amigo, fue casi un padrino para De la Sota. Llegó al punto de hacer campaña a su favor en un spot televisivo con vistas a las elecciones de diciembre de 1998 y, dicen algunos, que puso a disposición de la fórmula De la Sota-Kammerath el asesoramiento del publicista estrella Duda Mendonça.
Antonio Carlos Magalhaes se terminó yendo del gobierno de Cardoso en 2002 luego de un escándalo de corrupción y murió en 2007. Sin embargo, dejó una dinastía poderosa, con su hijo al mando de Rede Bahía, el mayor conglomerado de medios de comunicación del Nordeste de Brasil, y su nieto como actual intendente de la ciudad de Bahía. Todos se llaman igual que el patriarca familiar, como ocurre normalmente en las verdaderas dinastías. 
En esa profunda relación con los Magalhaes también se puede bucear para encontrar lazo o por lo menos inspiraciones a este Carnaval Cuartetero, que aunque un poco tirado de los pelos, intenta compatibilizar las tradiciones bahianas con la música popular de los cordobeses. 
El hecho es que tres electrotríos (enormes camiones-escenarios) vinieron desde Salvador, en una travesía de diez días, además de los asesores bahianos. 
Según el gobierno provincial, toda la fiesta costó 3 millones de pesos al erario público, aunque no se discriminó cuánto fue para las bandas cuarteteras, cuánto para la logística local, y cuánto para los bahianos. Ni tampoco cuáles son las empresas brasileñas que fueron beneficiadas con las diversas contrataciones.

http://tiempo.infonews.com/2013/01/23/editorial-95109-de-la-sota-apela-al---perfume-de-carnaval.php 

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